LABORATORIO DE IMAGEN: febrero 2012

EN LA CALLE

Dado que la fotografía no es su principal fuente de ingresos (es informático), el fotógrafo suizo Thomas Leuthard ha tenido el detalle de abrirse completamente a sus lectores: no sólo sus libros son gratuitos, sino que todas y cada una de las fotografías que lo ilustran están enlazadas a Flickr, donde podemos verlas a tamaño completo, con todos sus datos EXIF, y sin marcas de agua. De hecho, en sus libros defiende explícitamente el Creative Commons frente al Copyright.

Going Candid y Collecting Souls son magníficas guías para el fotógrafo callejero, y pueden descargase en formato PDF desde su página web. Intentan cubrir este género desde el principio al final, cubriendo el qué, el a quién, el cómo, y hasta el por qué del acto de fotografiar. Desgraciadamente, ambas están en inglés, por lo que, en caso de no dominarlo, ya tenemos una buena razón para mejorar nuestro nivel en este lenguaje.

Fuente: Xatakafoto.

LA VIDA POR LA FOTOGRAFÍA

Hay personas que dedican toda su vida a la fotografía. Desgraciadamente, hoy tenemos que lamentarlo en un sentido literal: dos periodistas han muerto esta mañana en la ciudad siria de Homs por los bombardeos del régimen de Bachar al Asad contra el barrio de Baba Amro: la reportera estadounidense Marie Colvin (una de las corresponsales de guerra más importantes de los últimos años) y el fotógrafo francés Rémi Ochlik

Ochlik fundó su propia agencia de fotografía en 2005. Había trabajado en Haití, la República del Congo y durante todo el año pasado siguió los avances de la Primavera Árabe en Túnez, Egipto y Libia. Todo, pese a tener menos de 30 años (nació en 1983), lo que llevó en enero de este año al diario Les Echos a dedicarle un reportaje por su trabajo. En febrero recibió el primer premio World Press Photo en la categoría General News con la foto de Libia que ilustra el artículo.

"A los 20 años, no se tienen ganas de morir. Uno daría todo por estar lejos, muy lejos, y no haber venido nunca", aseguraba el fotógrafo al regresar de su primer reportaje en Haití. Pero, una vez superado el peligro, "sólo tenemos una necesidad, una idea fija: volver, siempre volver". "La guerra es peor que una droga", añadía Ochlik, cuando tenía 20 años. Sus fotos, tan terribles como humanas, fueron publicadas en Paris Match, Time magazine y en el Wall Street Journal, entre otros medios.

DESTRIPANDO EL GUERNICA


La sala en la que se exhibe el mural Guernica en el museo Reina Sofía parece un plató en el que sólo falta que aparezca Spielberg. Delante de la obra más emblemática del arte del siglo XX, se ha instalado un travelling que permite el desplazamiento de una cámara, un automatismo robotizado de nueve metros de largo por 3,5 de alto, expresamente construido para estudiar el estado de la obra. Pagado por Telefónica, el robot se mueve delante del cuadro con una precisión de 25 micras. Los sensores y cámaras realizarán millones de imágenes en altísima resolución que permitirán conocer datos hasta ahora desconocidos. Las imágenes se obtendrán gracias a los avances tecnológicos más sofisticados (infrarrojo multiespectral, luz ultravioleta, escaneado en 3D).

Con el trabajo realizado por el robot se conseguirá el estudio más exhaustivo realizado hasta la fecha sobre el estado de la obra, permitiendo conocer el estado de las diferentes capas, la superficie y aspectos totalmente desconocidos de la gestación, materiales y técnicas utilizadas en el mural. Este artefacto, que hace unas mil fotos por cada ocho horas de trabajo, tomará hasta 24.000 imágenes para cada macrofotografía del mural, que "cosidas" al final en una sola (algo que llevará meses), permitirán una navegación sin precedentes por el mural. Puedes leer el interesante artículo completo en El País.

EL PARÍS DEL FOTÓGRAFO ERRANTE

París es, seguramente, la capital que más ha inspirado a los artistas. Las calles y rincones de la ciudad por excelencia han sido (y siguen siendo) escenario de películas, tramas literarias y, en general, toda clase de obras de arte. Pero nadie como Eugène Atget (Libourne 1857-París 1927) ha retratado con tanto amor y fidelidad la vida y las calles del viejo París.

Las vanguardias, especialmente el surrealismo, saludaron su obra con el entusiasmo de quien reconoce a un par. El hecho de que Man Ray fuera vecino y conocido contribuyó a ello, coleccionando decenas de aquellas imágenes. Pero no sólo, eso junto a la también retratista Berenice Abbot trabajó por elevar la obra de Atget a la categoría de arte merecedor de ser expuesto en las instituciones. Un empeño no tan distinto al emprendido por Baudelaire para dignificar el mero paseo.

La muestra Eugène Atget. El viejo París (una de las exposiciones artísticas más importantes del verano pasado), con sus fotos escogidas entre un fondo de 4.000 procedentes del Museo Carnavalet de París o la George Eastman House de Rochester (Nueva York), compone un emocionado e inquietante retrato de la ciudad luz... aunque en el París de Atget no deslumbre la luz precisamente. Sus imágenes color sepia en las que se recorre la urbe de finales del XIX y principios del XX a través de las aldabas de las puertas, de las elegantes escaleras interiores, de los callejones alumbrados con farolas de aceite, de los patios perdidos y de las placitas con iglesias tapadas con anuncios publicitarios, de las pensiones sin rastro de estrellas, de los puestos de verduras y frutas y de las prostitutas apostadas en las puertas de las casas de citas.

NO SÓLO DE BLANCO Y NEGRO VIVE EL HOMBRE


"Pasé gran parte de mi vida siendo ignorado, pero fui feliz así. Ser ignorado es un gran privilegio. Así aprendí a ver lo que otros no ven y a reaccionar de manera diferente. Simplemente contemplaba el mundo, sin esperar nada en concreto", ha declarado el artista Saul Leiter (Pittsburgh - EE UU, 1923), un gran renovador que durante años fue ninguneado por sus colegas de generación y la miopía de la crítica.

El tiempo ha dejado las cosas en su sitio: Leiter es considerado, a día de hoy, como el primer fotógrafo que empleó el color con un sentido moderno y con intención artística, cuando era el blanco y negro el canon para la fotografía urbana. Las escenas urbanas que comenzó a hacer en Nueva York desde 1946 y durante las dos décadas siguientes, con usos no convencionales del encuadre, los reflejos, la luz y las sombras han marcado a todos los creadores que llegaron después. Su forma de ser, humilde, silencioso, sin pretensiones ("para tener éxito debes ser ambicioso, yo prefiero beber café, escuchar música y hacer fotos o pintar cuando me apetece", decía), no ayudó demasiado. Hasta los años noventa su obra en color no empezó a recorrer los circuitos artísticos y ser publicada. 

La Haus Der Photographie (Casa de la Fotografía) del Deichtorhallen de Hamburgo (Alemania)  inagura el tres de febrero la exposición Saul Leiter - Retrospektive (Saul Leiter - Retrospectiva), uno de los eventos artísticos más esperados este año en el continente, no sólo por la importancia del autor, sino por la envergadura de la muestra: nada menos que 400 obras.

Artículo completo: 20 minutos.